Un verdadero remezón provocó la denuncia por violencia intrafamiliar (VIF) presentada por María Eugenia “Kenita” Larraín contra su esposo, el empresario argentino Sergio Ader. La causa ya salió del Tribunal de Familia y fue derivada a la Fiscalía de Género de la Fiscalía Regional Metropolitana Oriente, que confirmó la existencia de la denuncia, aunque mantiene sus antecedentes bajo reserva.
El caso tomó fuerza luego de que la periodista Fany Mazuela revelara en el programa Chismosos que había tenido acceso a documentos relacionados con la presentación judicial. Según su relato, no se trataría de un episodio aislado, sino de una situación que Larraín habría denunciado como maltrato habitual y que se habría extendido durante años. “Kenita Larraín lamentablemente fue víctima de Sergio Ader, que era su marido, víctima de violencia intrafamiliar”, afirmó la comunicadora.
La situación adquiere especial gravedad por un antecedente que involucra a la hija que Larraín y Ader tienen en común. De acuerdo con información difundida por distintos medios, la denuncia contendría referencias a una presunta situación de violencia que también habría afectado a la menor. Se trata de una arista particularmente delicada y que, precisamente por involucrar a una niña, permanece dentro de una causa reservada.
Kenita Larraín denuncia a su esposo por VIF
La periodista Cecilia Gutiérrez también abordó este punto en Hay que decirlo, donde sostuvo que “en esta demanda también aparece que su hija podría haber sido víctima de lo mismo”. La utilización del condicional no es menor: hasta ahora, estos antecedentes corresponden a información divulgada públicamente sobre una investigación en curso y no constituyen una conclusión judicial.
En paralelo, otros antecedentes difundidos durante las últimas horas apuntan a que Larraín habría denunciado episodios de violencia física, psicológica y económica durante su matrimonio. El periodista Sergio Marabolí sostuvo en Plan Perfecto que, según los antecedentes que conocieron, existirían referencias a “gritos, descalificaciones, violencia física, psicológica”. Nuevamente, se trata de acusaciones que deberán ser investigadas y acreditadas en sede judicial.
La Justicia ya habría adoptado medidas destinadas a proteger a Larraín mientras avanza la investigación. Entre los antecedentes difundidos públicamente se encuentra el desalojo de Ader del domicilio familiar, además de restricciones de acercamiento y comunicación que han sido reportadas por distintos medios. Sin embargo, la Fiscalía no ha entregado públicamente el detalle de las medidas debido al carácter reservado de la causa.
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El caso suma una delicada arista
La Fiscalía Oriente confirmó que recibió la denuncia y que el Tribunal de Familia remitió los antecedentes a la Fiscalía de Género para continuar con las diligencias. Desde el Ministerio Público se ha insistido en que, debido a la naturaleza del caso, no corresponde entregar detalles que puedan afectar la privacidad y seguridad de las personas involucradas.
Por ahora, Kenita Larraín no ha entregado públicamente su versión sobre la denuncia, mientras que los antecedentes difundidos sobre Ader corresponden a una investigación judicial todavía abierta. En consecuencia, no existe una condena y cualquier responsabilidad deberá ser determinada por los tribunales.
El caso, eso sí, deja una señal imposible de ignorar: detrás de una separación que durante años podía parecer simplemente otro quiebre de pareja, ahora existe una investigación por presunto maltrato habitual y una arista que involucra directamente a una menor. Será la Justicia la encargada de determinar qué ocurrió puertas adentro y si las acusaciones finalmente pueden ser acreditadas.
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