La madrugada de este miércoles 4 de noviembre se transformó en una pesadilla para una familia de La Florida. Un grupo de delincuentes irrumpió violentamente en una vivienda del sector de Alicahue con Santa Teresa de Los Andes, intimidó a sus habitantes y terminó llevándose por la fuerza al dueño de casa.
De acuerdo con los primeros antecedentes policiales, los sujetos ingresaron al inmueble cerca de las 06:00 horas y mantuvieron a los integrantes de la familia amarrados durante más de una hora. No se trató solamente de un robo: los antisociales abandonaron el domicilio llevándose al jefe de hogar, aparentemente con la intención de obligarlo a retirar dinero desde cajeros automáticos.
Uno de los aspectos más inquietantes del caso es la violencia ejercida contra el grupo familiar y la situación de vulnerabilidad en que quedaron sus integrantes. El hombre fue sacado de su propia casa vistiendo pijama, sin que hasta los reportes iniciales se conociera dónde había sido trasladado.
La gravedad del episodio aumentó con otro antecedente que ahora forma parte de las diligencias: la policía también investiga una eventual agresión sexual contra una hija adulta de la familia, de aproximadamente 25 años. Según información recogida por Radio ADN, este hecho habría ocurrido durante el mismo asalto. Por ahora, se trata de una denuncia o sospecha que deberá ser esclarecida mediante la investigación, sin que exista una confirmación judicial de lo ocurrido.
Secuestro en La Florida
La investigación quedó en manos de unidades especializadas de Carabineros, particularmente del Departamento OS9, que trabaja para reconstruir los movimientos de los responsables y establecer dónde llevaron al hombre secuestrado. Entre las hipótesis iniciales se encuentra que los delincuentes pretendían trasladarlo por distintos cajeros automáticos para obtener dinero mediante amenazas y coacción.
El procedimiento también generó un despliegue policial en el sector residencial, mientras se desarrollaban diligencias para encontrar a la víctima y reunir evidencia que permita identificar a los participantes. Según los primeros reportes, hasta esa mañana no se había informado de personas detenidas ni de la ubicación del dueño de casa.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una preocupación que golpea directamente a los barrios residenciales de Santiago: la violencia con que operan bandas que no se conforman con sustraer especies, sino que convierten a los propios habitantes de una vivienda en instrumentos para conseguir dinero. Esta vez, una familia completa quedó sometida a una madrugada de terror y un hombre fue arrancado de su hogar.
La prioridad ahora es encontrarlo y esclarecer todas las circunstancias del ataque. También será fundamental determinar qué ocurrió con su hija y establecer las eventuales responsabilidades penales de los involucrados. Porque detrás de la figura policial de un «turbazo» hay una familia cuya seguridad fue brutalmente vulnerada.





