Las intensas lluvias, los fuertes vientos y las inundaciones que afectaron a gran parte de la zona centro-sur del país no solo dejaron viviendas anegadas, árboles caídos y miles de clientes sin electricidad. También pusieron a prueba las pólizas de seguros de miles de familias, muchas de las cuales desconocen que cuentan con coberturas que podrían aliviar las pérdidas económicas ocasionadas por el sistema frontal.
Especialistas del sector asegurador recuerdan que los daños provocados por fenómenos meteorológicos suelen estar contemplados en diversos seguros, aunque las condiciones cambian según el contrato suscrito por cada cliente.
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En el caso de las viviendas, algunas pólizas incluyen protección frente a inundaciones, filtraciones, daños por viento, caída de árboles o afectaciones estructurales, mientras que los seguros automotrices pueden responder por vehículos dañados debido a la caída de objetos o al ingreso de agua, siempre que esas coberturas hayan sido contratadas previamente.
Sin embargo, uno de los errores más frecuentes ocurre después de la emergencia. Muchas personas comienzan las reparaciones de inmediato sin documentar los daños, dificultando posteriormente la evaluación de la aseguradora.
Sistema frontal deja otra lección
Por ello, expertos recomiendan tomar fotografías y videos, conservar los bienes afectados cuando sea posible, reunir antecedentes de los perjuicios sufridos y notificar a la compañía de seguros tan pronto como las condiciones lo permitan. Ese primer paso suele ser determinante para iniciar el proceso de liquidación del siniestro. (Basado en información de Página 7 y recomendaciones de la Comisión para el Mercado Financiero).
Otra recomendación es revisar cuidadosamente las exclusiones de la póliza. No todos los contratos cubren los mismos eventos y, en algunos casos, existen deducibles o requisitos específicos que deben cumplirse para acceder a la indemnización. Incluso cuando el daño parece evidente, será la compañía aseguradora, a través del proceso de liquidación, la que determinará si corresponde el pago y el monto de la cobertura.
El último sistema frontal volvió a demostrar que el impacto económico de una emergencia climática no termina cuando deja de llover. Para miles de familias comienza entonces una carrera por recuperar parte de lo perdido.
Conocer las condiciones del seguro contratado, denunciar oportunamente los daños y reunir la mayor cantidad de antecedentes puede marcar la diferencia entre recibir una indemnización o asumir completamente el costo de una emergencia que, cada invierno, golpea con más fuerza a los hogares chilenos.





