La farándula chilena vuelve a remover sus propias cenizas. Esta vez, con una declaración que no solo revive un quiebre antiguo, sino que además deja un manto de sospecha sobre las relaciones que rodeaban a una de las figuras más mediáticas del espectáculo nacional. Claudia Schmitd, sin medias tintas, decidió contar lo que —según ella— muchos sabían, pero pocos se atrevían a decir.
El foco está en el distanciamiento entre Tonka Tomicic y Leonardo Farkas, una amistad que durante años se mostró sólida, incluso en escenarios de lujo y cercanía personal. Sin embargo, lejos de las teorías instaladas sobre dinero o negocios, Schmitd fue categórica: el quiebre no tuvo nada que ver con plata, sino con una “falta de respeto” que habría marcado un antes y un después.
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Según su relato, todo se habría desencadenado en una situación aparentemente trivial, pero simbólicamente devastadora. Durante una comida, la esposa de Farkas habría llegado tarde y solicitado compartir un plato. La respuesta —atribuida a Tonka y su entonces pareja— habría sido negativa. Un gesto mínimo, pero suficiente para encender una ruptura definitiva. “No fue por un plato de pasta, fue por la actitud”, resumió la exmodelo, apuntando a un problema de fondo: la forma en que se construyen —y se rompen— los vínculos en ese nivel social.
Claudia Schmitd destapa el quiebre
Pero la historia no se queda en ese episodio. Schmitd dejó entrever que ese momento fue solo la punta del iceberg, insinuando que detrás existía un entorno más complejo, donde las lealtades y las formas no siempre eran lo que parecían. Sin nombrar directamente situaciones más graves, sus palabras apuntan a un “lado incómodo” que rodeaba ese círculo, alimentando dudas que hasta ahora se mantenían en voz baja.
La reacción de Tonka Tomicic, en contraste, ha sido fría y distante. Sin entrar en confrontación directa, optó por bajar el perfil, apelando al paso del tiempo y destacando que mantiene “los mejores recuerdos” de la relación. Una respuesta que, más que cerrar el tema, deja abierta la interrogante: ¿se trata de elegancia… o de una estrategia para no reabrir heridas más profundas?
Porque en este tipo de historias, lo importante nunca es solo lo que se dice, sino lo que se sugiere. Y esta vez, lo que quedó flotando no es solo un conflicto pasado, sino la sensación de que, detrás de las fotos y el glamour, hay versiones que todavía no se cuentan completas.















