Lo que en pantalla es aventura y disfrute familiar se convirtió en un momento inesperadamente dramático fuera de cámaras. Pangal Andrade, rostro y conductor del programa El Clan, sufrió un accidente mientras grababa la segunda temporada del exitoso espacio en la Patagonia chilena, obligando a suspender momentáneamente las grabaciones y trasladarlo a un centro asistencial.
La escena ocurrió en una locación remota cerca de Coyhaique, mientras Andrade y su equipo ejecutaban una de las pruebas de aventura típicas del programa. Según informó la periodista Cecilia Gutiérrez desde su cuenta de Instagram, el deportista se lesionó una pierna, lo que llevó a que fuera atendido de urgencia y recibiera puntos de sutura en el hospital local. A pesar del percance, no se trataría de una herida grave y se confirmó que Andrade está estable y recuperándose, aunque con las actividades del día interrumpidas.
Pangal Andrade y “El Clan” enfrentan su episodio más real
Este accidente ocurre en un punto alto de la popularidad de El Clan, el programa de Canal 13 que ha logrado imponerse en sintonía en varias ediciones al mostrar a Pangal acompañado de su familia —especialmente su hermano Lorenzo y otros primos— explorando desde Juan Fernández hasta Rapa Nui y Futaleufú con deportes extremos y cultura local. La segunda temporada, que busca replicar este éxito con nuevas rutas y desafíos, ya había generado expectación luego de que el espacio liderara el rating entre la competencia más dura de los sábados.
Fuentes cercanas al equipo señalaron que la producción ha reforzado los protocolos de seguridad luego del accidente, consciente de que “la línea entre la aventura y el riesgo” es muy delgada cuando se trabaja en locaciones agrestes con actividades exigentes. El propio Pangal, antes de este incidente, había relatado cómo su enfoque en el programa se basa en mostrar a Chile desde adentro y poner a prueba los límites físicos y mentales, una apuesta que le ha valido reconocimiento tanto del público como de la crítica.
Más allá de la recuperación física, este episodio plantea una pregunta inevitable sobre la lógica del espectáculo de aventura: ¿hasta qué punto vale la pena exponer a conductores y participantes a riesgos tangibles en pos del rating y la “verdad televisiva”? El Clan ha sido celebrado por acercar al público a paisajes y culturas chilenas profundas, pero esta vez la historia que llegó a los titulares fue la herida real de su conductor, recordándonos que la adrenalina que vemos en pantalla tiene consecuencias fuera de ella.














