La investigación por la desaparición y muerte de la dirigenta mapuche Julia del Carmen Chuñil Catricura ha dado un vuelco que supera cualquier conjetura sobre amenazas externas o conflictos comunitarios: nuevos antecedentes recabados por la Fiscalía Regional de Los Ríos apuntan directamente a conductas sospechosas de tres de sus propios hijos, reforzando la hipótesis de que detrás del caso podría haber un crimen familiar y no una acción de terceros.
Según documentos de la investigación revelados por la prensa y consignados en la acusación del Ministerio Público, hay un testigo que ubica a Pablo San Martín Chuñil participando activamente en la quema de prendas de vestir de la víctima en fechas cercanas a su desaparición, un hecho que los fiscales consideran clave para descartar teorías alternas sobre el paradero de Julia Chuñil. Esa quema de ropa, lejos de ser un gesto inocente, es interpretada como un posible intento de borrar evidencias.
A esa arista se suman datos técnicos del análisis de los celulares de los implicados que posicionan a Pablo en las cercanías del domicilio de la dirigenta el día en que desapareció —8 de noviembre de 2024—, y contradicciones en las versiones de Javier Troncoso Chuñil, quien habría ofrecido descripciones inconsistentes sobre quién lo acompañó en la búsqueda de su madre dos días después de su no aparición.
Hallazgo de ropa quemada y escuchas telefónicas
La Fiscalía también apunta a “actitudes hostiles hacia testigos” y posibles coordinaciones para “entregar versiones coincidentes”, basándose en fragmentos de escuchas telefónicas que, según los persecutores, demostrarían un intento por manipular la escena y obstaculizar la investigación.
Frases como “que no se metan más a la casa” o “que busquen en otro lado” habrían sido captadas en conversaciones entre los mismos hijos, lo que eleva aún más la sospecha de participación directa en los hechos.
Este conjunto de antecedentes se suma a las detenciones realizadas en la madrugada de este miércoles, donde fueron arrestados Pablo, Javier y Jeannette Troncoso Chuñil, junto con el exyerno Bermar Flavio Bastías Bastidas, bajo cargos que podrían incluir parricidio, homicidio calificado y robo con violencia contra un adulto mayor.
La investigación ya no solo gira en torno a la desaparición de una líder mapuche, sino que ha dado paso a un expediente penal que apunta a una trama de violencia intrafamiliar, encubrimiento y manipulación de evidencias.
Fuentes judiciales sostienen que en las próximas horas la Fiscalía presentará estos antecedentes en una audiencia de control de detención y formalización ante el Juzgado de Garantía de Los Lagos, donde se detallarán las razones por las cuales la imputación avanzará con fuerza contra los familiares directos de Chuñil.
El caso deja atrás versiones centradas exclusivamente en amenazas territoriales o intervenciones externas, y pone el foco en contradicciones internas, pruebas técnicas y conductas que ya no pueden ser ignoradas por el Ministerio Público ni por los tribunales.














