En medio del escándalo internacional que envuelve al cantante Julio Iglesias por múltiples acusaciones de agresión sexual y conducta abusiva, una figura icónica de la televisión chilena volvió a poner el foco sobre un episodio que marcó su vida profesional y personal. Pilar Cox, recordada animadora de los años ochenta y noventa, afirmó que en una entrevista con Iglesias fue besada a la fuerza en la boca, un episodio que, según ella, la hizo llorar y que mantuvo en silencio por más de tres décadas.
Cox relató que el encuentro ocurrió durante una entrevista televisiva en Brasil con el artista, cuando este de manera repentina se paró, la abrazó y la besó en los labios “sin previo aviso”. La escena, que quedó grabada en la memoria de la comunicadora, la llevó a retirarse al camarín para llorar sin ser vista por el resto, un gesto de desprotección que hoy, décadas después, describe como una agresión inesperada y humillante.
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La confesión de Cox coincide con un contexto más amplio de denuncias en contra de Iglesias. Recientes investigaciones periodísticas y judiciales señalan que dos extrabajadoras del cantante interpusieron denuncias formales por agresiones sexuales, tocamientos no consentidos y un ambiente laboral de control y humillación en residencias del artista en el Caribe. Algunos de estos testimonios describen conductas que incluyen besos forzados y otras formas de contacto físico impuesto, alimentando la discusión pública sobre el comportamiento del ícono español.
Pilar Cox rompe el silencio
Lo que para muchos fue un gesto trivial de cortesía en programas del pasado ahora se reinterpreta a la luz de las nuevas denuncias. Pilar Cox no solo comparte un recuerdo doloroso, sino que lo enmarca en una época donde las dinámicas de poder entre grandes figuras del espectáculo y sus interlocutoras eran intocables, consecuencia de una cultura que minimizaba las experiencias de incomodidad y agresión femenina. “Me avergoncé durante mucho tiempo … ahora sé que mi testimonio importa”, dijo Cox, subrayando que nunca habló antes por vergüenza y porque en ese momento no se consideraba un abuso.
La polémica alrededor de Julio Iglesias ha generado defensas y negaciones. El artista, de 82 años, publicó un comunicado en redes sociales donde califica las acusaciones como “absolutamente falsas” y afirma que nunca ha abusado ni faltado el respeto a ninguna mujer, aunque aseguró que defenderá su dignidad frente a lo que considera infundado.
Este nuevo relato de Pilar Cox reaviva el debate sobre cómo se recordaban —y se encubrían— ciertas conductas en décadas pasadas, y cómo hoy, con otra sensibilidad social y mediática, esas mismas escenas se interpretan bajo una óptica crítica y de exigencia de responsabilidad. En un contexto donde la justicia y la opinión pública examinan a un ícono del espectáculo, cada testimonio suma no solo a la comprensión de un caso individual, sino a una conversación global sobre consentimiento, poder y memoria cultural.














