En un encuentro que dejó más gestos que palabras, el Presidente Gabriel Boric y el Mandatario electo José Antonio Kast coincidieron este lunes en la inauguración del Congreso Futuro 2026, marcando un momento político inusual a menos de dos meses del traspaso de mando. El saludo y las breves palabras entre ambos no solo trascendieron por su gesto protocolar, sino por lo que sugieren sobre el estado real de la relación entre una administración que termina y otra que se avecina.
La transmisión oficial mostró un saludo firme, un apretón de manos largo y un breve diálogo de aproximadamente un minuto entre Boric y Kast, con rostros serios y sin sonrisas evidentes, en un contexto donde las críticas públicas han estado a la orden del día. Este gesto, captado en el ex Congreso Nacional en Santiago, sorprendió por lo sobrio y contenido, muy lejos de las muestras públicas de camaradería que suelen acompañar este tipo de eventos institucionales.
Según testigos, el senador Francisco Chahuán (RN) confirmó que el breve diálogo incluyó la intención de coordinar esfuerzos para avanzar, durante este período legislativo, en proyectos emblemáticos como el de sala cuna universal y otras iniciativas sociales que, según él, podrían unir a ambos sectores políticos. Esta lectura suena más a diplomacia cautelosa que a reconciliación plena, teniendo en cuenta que semanas atrás Kast lanzó duras críticas a la administración Boric por su gestión económica y social.
Boric y Kast cara a cara en Congreso Futuro
Más allá de las palabras apenas murmuradas frente a cámaras, el propio Boric se encargó de incluir en su discurso una invitación explícita: “tomar la mejor versión posible del argumento del otro” para poder dialogar y avanzar en consensos, un mensaje dirigido claramente hacia Kast y su coalición. Esta frase, lejos de ser una cortesía, es casi una advertencia política: el presidente saliente busca evitar que las tensiones pasadas —incluidas las críticas que han marcado la previa a la transición— se traduzcan en una ruptura total entre las administraciones.
No obstante, detrás del saludo y la invitación al diálogo se siente la presión de una transición que no será fácil. La campaña de Kast centró parte de su retórica en cuestionar e incluso desmantelar las políticas impulsadas por Boric, y la relación entre ambos ha estado teñida de reproches públicos en los últimos meses. En este escenario, el breve abrazo institucional del Congreso Futuro podría verse más como una foto de contexto diplomático que como una señal de verdadera sintonía política.
Mientras ambos líderes se preparan para una reunión más formal —que incluso podría concretarse en La Moneda en los próximos días para abordar puntos legislativos urgentes— lo que ocurrió en el Congreso Futuro es un claro recordatorio de que la política chilena enfrenta un periodo de ajustes finos, donde la imagen pública y la negociación detrás de escena tendrán impactos reales en la gobernabilidad que comienza en marzo.















