En una escena que dejó en evidencia no solo las tensiones en el corazón de Barrio Meiggs, sino también el frágil control que ostenta la administración municipal de Santiago, el alcalde Mario Desbordes fue protagonista de un episodio de alto impacto televisivo que terminó como un boomerang político. Mientras explicaba, chaleco antibalas puesto, el tercer operativo destinado a “recuperar” el sector del comercio ilegal, un estallido de fuegos artificiales interrumpió su exposición en el matinal Mucho Gusto, en un claro mensaje de desafío de parte de sectores del comercio ambulante y las pandillas que operan en la zona.
“Esto es lo que les decía recién… hay resistencia, son delincuentes”, clamó Desbordes tras el estruendo, señalando a los vendedores ambulantes como parte de una “organización” violenta que no representa a personas sin trabajo, desechando así todo argumento de vulnerabilidad social. Su enfático “¡A mí no me vengan con esa historia!” no solo marcó su furia en pantalla, sino que exacerba una narrativa que sectores de oposición consideran simplista y polarizante.
Desbordes en la Mira
Pero el desencuentro en vivo no es un hecho aislado: la gestión de Desbordes sigue acumulando críticas y tensiones políticas. Su estrategia de seguridad en Santiago ha sido cuestionada por académicos como insuficiente, mientras voces de trabajadoras sexuales han denunciado medidas que no solo buscan “erradicar” el comercio ambulante sino también criminalizar actividades que no son delito en Chile, como destacaron organizaciones gremiales.
Además, dentro del propio espectro de la política local, su liderazgo no está exento de fricciones internas. Concejales han cuestionado viajes oficiales al extranjero sin coordinación con el Concejo, denunciándolos ante Contraloría, y sectores de la ciudadanía han recriminado la percepción de una comuna descuidada, evidenciada en encuentros tensos con vecinos afectados por incendios u otros problemas urbanos sin respuestas claras de la municipalidad.
La escena de la entrevista interrumpida no solo revela la escalada de conflicto en Meiggs, sino que recalca la enorme presión que enfrenta Desbordes para consolidar una gestión que aún lucha por mostrar resultados tangibles en seguridad, orden público y cohesión social, en una de las comunas más emblemáticas y conflictivas del país.















