La crisis provocada por la fallida autorización de los conciertos de BTS en el Estadio Nacional continúa cobrando víctimas al interior del Ministerio del Deporte.
En medio de los cuestionamientos a la gestión de la cartera y de las presiones políticas que han marcado las últimas semanas, la ministra Natalia Duco resolvió remover de sus funciones a uno de sus colaboradores más cercanos, en una señal que busca contener el desgaste que ha dejado uno de los episodios más complejos desde su llegada al gabinete.
La decisión llega después de una controversia que trascendió el ámbito musical para transformarse en un problema político.
La negativa del Instituto Nacional de Deportes a autorizar los espectáculos en el principal recinto deportivo del país desencadenó críticas de fanáticos, parlamentarios y representantes de la industria del entretenimiento, mientras el Ejecutivo insistía en que la productora no cumplió con los requisitos técnicos exigidos para proteger la cancha del Estadio Nacional.
Escándalo por BTS golpea al Ministerio del Deporte
Con el conflicto lejos de cerrarse, derivó en la solicitud de la directora nacional subrogante del Instituto Nacional del Deporte (IND), Lorena Castillo. lo que fue interpretado como un intento por reordenar la gestión interna y reducir la presión sobre la ministra.
El caso BTS ha derivado en fiscalizaciones parlamentarias, solicitudes de antecedentes y cuestionamientos respecto de cómo se manejó el proceso de autorización, alimentando una crisis que ya no solo afecta al mundo del espectáculo, sino también a la administración del deporte chileno.
La controversia también ha abierto interrogantes sobre las reuniones sostenidas entre autoridades y la productora del evento antes de que se adoptara la decisión definitiva, antecedentes que han seguido siendo objeto de debate público y político.
Mientras desde el Ministerio sostienen que las determinaciones respondieron exclusivamente a criterios técnicos, las críticas por la conducción del caso no han disminuido y continúan instalando dudas sobre la gestión de la cartera.
Más allá del cambio de nombres al interior del ministerio, el episodio confirma que el denominado «caso BTS» se convirtió en una de las mayores crisis del Gobierno en materia de gestión pública. La remoción de un colaborador cercano aparece como el primer costo administrativo visible de una polémica que sigue generando repercusiones y que mantiene a la ministra Natalia Duco bajo una intensa presión política y mediática.





