La discusión por las carreras de galgos volvió a instalarse con fuerza en el Congreso y esta vez con una diferencia clave: la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó el proyecto que busca prohibir y sancionar estas competencias en todo Chile. La votación terminó con 80 votos a favor, 41 en contra y 7 abstenciones, en una jornada que también significó el rechazo definitivo de la iniciativa que pretendía regular la actividad en lugar de prohibirla.
El proyecto, correspondiente al Boletín N.º 15.387-12, modifica la Ley de Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía, conocida como Ley Cholito. La propuesta establece sanciones penales para quienes organicen o participen en carreras de perros, además de multas que pueden llegar a 40 UTM y una inhabilidad absoluta y perpetua para mantener animales. Para quienes promuevan, faciliten o difundan estas competencias también contempla multas de entre 5 y 20 UTM.
La votación dejó además una señal política que no pasó inadvertida: el proyecto alternativo que buscaba regular las carreras fue rechazado y quedó archivado. De esta manera, la Cámara optó por avanzar con la prohibición en lugar de establecer un sistema de canódromos regulados. La iniciativa, sin embargo, recibió indicaciones y deberá regresar a la Comisión de Medio Ambiente antes de seguir su camino hacia el Senado.
Entre quienes defendieron la prohibición apareció el diputado Juan Marcelo Valenzuela, quien fue categórico al cuestionar que estas competencias sean consideradas un deporte. «Esto no es deporte, es una tortura», sostuvo, apuntando a las condiciones a las que serían sometidos los animales utilizados en estas carreras. La diputada Flor Contreras, en tanto, relató la historia de un galgo rescatado llamado Paco, utilizado como ejemplo de las consecuencias que pueden enfrentar estos animales.
Carreras de galgos
El diputado José Montalva calificó la votación como «un día histórico» y sostuvo que el resultado comienza a generar las condiciones para que la prohibición se convierta en ley. Pero incluso entre quienes apoyaron el proyecto hubo quienes marcaron una diferencia respecto de votaciones anteriores. El diputado Hotuiti Teao explicó que anteriormente había rechazado la iniciativa porque consideraba que el texto era insuficiente, pero que esta vez su voto cambió porque, según afirmó, el proyecto había mejorado.
La controversia, sin embargo, no desapareció con la votación. Quienes se oponen a la prohibición han planteado históricamente que una salida absoluta podría empujar las carreras hacia la clandestinidad y que una regulación estricta sería una alternativa más eficaz para fiscalizar las condiciones en que se desarrolla la actividad. Esa posición también aparece recogida en antecedentes legislativos previos, donde se ha defendido la existencia de controles veterinarios y medidas de seguridad en actividades reguladas.
El resultado de la Cámara tampoco convierte todavía la prohibición en ley. El texto debe continuar su tramitación, primero con el análisis de las indicaciones en comisión y posteriormente en el Senado. Por ahora, eso sí, el Congreso dejó una definición política contundente: la opción de regular las carreras perdió la partida en la Cámara y el camino que queda sobre la mesa es prohibirlas y establecer sanciones para quienes las organicen o promuevan.
La discusión vuelve a poner sobre la mesa un choque que lleva años sin resolverse: tradición y actividad deportiva versus protección y bienestar animal. Esta vez, la balanza legislativa se inclinó hacia la segunda alternativa. El próximo round será en el Senado, donde el proyecto deberá enfrentar nuevamente un debate que promete ser igual de intenso.





