Cuatro años después de abandonar Chile para evitar ingresar a prisión, la exalcaldesa de Antofagasta, Karen Rojo, volvió este miércoles al país bajo estricta custodia de la Policía de Investigaciones (PDI), poniendo fin a un largo proceso de extradición que se desarrolló en Países Bajos.
Su arribo al Aeropuerto Arturo Merino Benítez marca el inicio de la ejecución de la condena de cinco años y un día de presidio efectivo dictada en su contra por fraude al Fisco.
El retorno de la exjefa comunal cierra uno de los episodios más controvertidos de la política chilena reciente. En marzo de 2022, pocas horas después de que la Corte Suprema confirmara la sentencia en su contra, Rojo salió del país rumbo a Europa, aprovechando que no pesaban medidas cautelares que le impidieran viajar.
Meses más tarde fue detenida en Países Bajos, donde permaneció recluida mientras la justicia de ese país resolvía la solicitud de extradición presentada por el Estado chileno.
Karen Rojo vuelve a Chile escoltada por la PDI
Tras aterrizar en Santiago, Karen Rojo fue trasladada por detectives de Interpol para quedar a disposición de los tribunales chilenos, que deberán materializar el cumplimiento de la pena impuesta por el denominado Caso Main.
La defensa de la exalcaldesa, sin embargo, buscará que el tiempo que permaneció privada de libertad en territorio neerlandés sea descontado de la condena que aún resta por cumplir, un aspecto que deberá ser resuelto por la justicia durante la etapa de ejecución de la sentencia.
La causa que terminó con su condena estableció que durante su administración en la Municipalidad de Antofagasta se utilizaron recursos públicos para financiar asesorías comunicacionales vinculadas a su campaña de reelección.
Su condena
El caso no solo significó una sentencia penal, sino también su inhabilitación para ejercer cargos públicos, transformándose en uno de los procesos por corrupción municipal más emblemáticos de la última década.
Con su regreso al país, el expediente judicial entra en su fase definitiva, pero el impacto político permanece vigente. La historia de Karen Rojo volvió a instalar el debate sobre la eficacia de los mecanismos para impedir la fuga de condenados, la cooperación internacional en materia de extradiciones y las consecuencias que enfrentan las autoridades cuando la justicia acredita el uso indebido de recursos fiscales.
Su retorno no solo representa el cierre de una extensa persecución internacional, sino también un recordatorio de que las condenas pendientes pueden tardar, pero finalmente terminan alcanzando a quienes intentan escapar de ellas.





