La intención era hablar de sustentabilidad, pero el mensaje terminó chocando de frente con una parte de la ciudadanía. El Ministerio del Medio Ambiente difundió este lunes un “Recetario de Fiestas Patrias”, iniciativa que propone reutilizar los alimentos que queden después de las celebraciones del 18 de septiembre y transformarlos en nuevas preparaciones.
La propuesta, sin embargo, rápidamente abrió una discusión que fue mucho más allá de la cocina: ¿era el momento adecuado para hablar de “sobras” en medio de una realidad económica que sigue golpeando a los hogares?
El documento contempla cinco alternativas para reutilizar alimentos típicos de estas fechas, entre ellos choripanes, papas fritas, pollo, carne asada, anticuchos y dulces chilenos. Desde la cartera explicaron que la idea es dar una segunda vida a los alimentos y reducir el impacto ambiental asociado al desperdicio.
El propio recetario plantea que “aprovechar no significa volver a comer lo mismo, sino usar la creatividad para convertir lo que tenemos en una nueva comida”.
El problema apareció en el terreno menos controlable para cualquier autoridad: las redes sociales. La publicación fue recibida con críticas y cuestionamientos de usuarios que consideraron que el mensaje podía resultar desconectado de la realidad de muchas familias.
Recetario de sobras del 18 desata polémica
Entre los comentarios que comenzaron a circular aparecieron frases como “Esto ya es una burla” y “No conozco a nadie que le sobre cosas del 18 y las bote”. Otros apuntaron directamente contra el hecho de que la recomendación proviniera de un ministerio.
La polémica incluso escaló al terreno político. El excandidato presidencial Eduardo Artés cuestionó duramente la iniciativa y la comparó con antiguas recomendaciones asociadas a Lucía Hiriart. “Muy parecido o igual a Lucía Hiriart que aconsejaba cocinar durante una semana a partir de una pata de vaca. ¡Asquerosos y miserables!”, escribió en redes sociales.
Pero detrás de la controversia existe un problema real. Las Fiestas Patrias generan un fuerte aumento de los residuos y el propio Ministerio del Medio Ambiente ha advertido en años anteriores que durante estas celebraciones una persona puede llegar a producir varios kilos de basura en una sola jornada.
De hecho, el Gobierno ya había impulsado campañas para promover la reutilización de alimentos, el compostaje, los envases retornables y la reducción de productos desechables durante el “18”.
La discusión, entonces, parece estar menos relacionada con si una sobra puede transformarse en una nueva comida —algo perfectamente posible— y más con cómo se comunica una política pública.
Gobierno enfrenta críticas por mensaje
Mientras para el Gobierno se trata de economía circular y reducción del desperdicio, para sus detractores el recetario terminó transmitiendo una imagen equivocada en un escenario donde el costo de los alimentos y del tradicional asado dieciochero ya es motivo de preocupación para muchas familias.
De hecho, este año el propio SERNAC puso el foco en el bolsillo de los consumidores al informar diferencias de casi $55 mil entre distintas alternativas para una “canasta dieciochera”. El organismo detectó que una compra de productos típicos podía fluctuar entre unos $23 mil y $78 mil, dependiendo del establecimiento.
Así, una iniciativa que pretendía hablar de reciclaje y sustentabilidad terminó abriendo otra discusión: el límite entre una recomendación ambiental razonable y un mensaje que puede ser percibido como desconectado de la realidad cotidiana.
El Gobierno quiso enseñar qué hacer con lo que queda después de la fiesta; las redes, en cambio, pusieron sobre la mesa una pregunta bastante más incómoda: ¿cuántos hogares realmente están preocupados por las sobras y cuántos están preocupados por cuánto cuesta llenar la mesa?
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