En medio del luto que aún envuelve a la televisión chilena tras la muerte del periodista Andrés Caniulef, un cruce amargo entre figuras del espectáculo ha encendido otra vez el tablero mediático: Daniel Fuenzalida, cercano amigo y compañero del fallecido, respondió con dureza a los cuestionamientos del fotógrafo y panelista Jordi Castell sobre cómo se manejó el recuerdo y la ayuda al comunicador en sus últimos días.
La chispa se encendió cuando Castell —desde su cuenta de TikTok y sin filtros— criticó a varios rostros televisivos por lo que él calificó como “hipocresía” tras el deceso de Caniulef. Según el fotógrafo, muchos de quienes lamentaron públicamente la partida del periodista lo hicieron desde un morbo mediático, y cuestionó si alguna vez se le reconoció en vida como profesional o se le ofrecieron oportunidades laborales estables.
En particular, el comentario de Castell incluyó una indirecta que muchos interpretaron como dirigida a Fuenzalida, señalando que el tratamiento de rehabilitación que Caniulef recibió “se cotizó en el centro de rehabilitación de otro animador… y había cobrado millones”, en referencia a un centro vinculado a Fuenzalida.
Ese comentario, según Castell, quedaba silenciado en la narrativa pública mientras el animador era también señalado por haber financiado el funeral del periodista.
Guerra fría en la farándula
La respuesta de Fuenzalida no se hizo esperar y fue tajante: calificó los dichos de Castell como una falta de respeto que va más allá del duelo, defendiendo la trayectoria y la amistad que lo unió a Caniulef.
“No me voy a hacer cargo de eso… si Jordi tiene una pena en su vida, yo no voy a opinar ni polemizar de algo tan delicado”, dijo el animador. Además, lo describió con crudeza, refiriéndose a él de forma despectiva y poniendo el acento en que no es momento para lanzar descalificaciones personales en medio de un duelo familiar y mediático.
Este enfrentamiento verbal llega justo cuando la televisión chilena aún debate el legado de Caniulef: por un lado, quienes destacaron su capacidad para “ganarse la vida” y su espíritu luchador frente a las adversidades; por otro, voces como la de Castell, que ven en ciertas reacciones un oportunismo mediático más que un genuino homenaje.
La tensión entre elogio y crítica —y entre dos figuras que representan maneras distintas de entender la farándula y el periodismo de espectáculos— ha puesto a la audiencia en medio de un debate sobre respeto, memoria y la construcción pública de una figura que dejó huella en la pantalla chica.















