En plena tormenta por la composición del nuevo gabinete del presidente electo José Antonio Kast, el arquitecto y futuro ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, se convirtió en protagonista de una polémica inesperada al responder a las críticas de la diputada Emilia Schneider con una frase que muchos califican de poco afortunada y políticamente torpe: “No sea machista”.
El episodio abrió una nueva discusión sobre cómo se discuten —o se evaden— las cuestiones de género en la transición política chilena.
La disputa comenzó cuando Schneider, parlamentaria del Frente Amplio y una de las voces más activas en materia de derechos de las mujeres y diversidades, cuestionó la designación de Judith Marín, militante del Partido Social Cristiano (PSC), como ministra de la Mujer y Equidad de Género.
Para Schneider, colocar a una figura vinculada a la derecha conservadora al mando de ese ministerio representa una mala señal y un posible retroceso en compromisos con los derechos reproductivos, de género y de las diversidades sexuales.
“No sea machista”
Fue en ese contexto que Poduje —quien no está a cargo de la cartera de la Mujer pero sí forma parte del gabinete de Kast— respondió desde su cuenta de X (antes Twitter): “No sea machista. El ministerio queda en manos de Judith Marín, una mujer con una destacada carrera para sus 30 años”. Añadió que Marín había estudiado en La Pintana y sido concejala en San Ramón, subrayando que supuestamente conoce “las necesidades de millones de mujeres que suelen ser omitidas por agendas elitistas del FA”.
La respuesta, más allá de defender a un futuro colega de gabinete, no cayó bien ni en sectores progresistas ni en parte de la derecha. Críticas en redes incluyeron: “Poduje aún no asume y ya se cree patrón de fundo” o señalamientos de que el comentario desvió la discusión hacia una simplificación del debate sobre género.
Para varios, el uso de la frase “no sea machista” fue una táctica para descalificar una crítica política legítima reduciéndola a una acusación de prejuicio, cuando lo que Schneider señalaba tenía que ver con las posibles implicancias políticas y programáticas del nombramiento.
El episodio ocurre en un momento clave: el gabinete de Kast —que incluye voces explícitamente conservadoras en materias de equidad y derechos civiles— ya ha despertado alerta entre organizaciones feministas, movimientos sociales y partidos de izquierda, que ven en estas decisiones una potencial reconfiguración de políticas públicas en áreas sensibles.
En ese marco, la intervención de Poduje no solo evidencia su estilo directo y confrontacional —ya registrado en otras polémicas públicas previas como panelista y candidato político— sino también cómo los debates sobre género a menudo se politizan hasta el punto de eclipsar el fondo de las preocupaciones expresadas por legisladores o colectivos sociales.















