En medio del desastre que ha dejado el incendio forestal más devastador de la memoria reciente en Chile, surgió una imagen tan brutal como luminosa: la de un niño de Lirquén que, envuelto en humo y fuego, corrió a rescatar a sus mellizas y solo alcanzó a abrazarlas antes de perderlas de vista entre las llamas.
Ahora, cuando la tragedia todavía duele en miles de hogares, este pequeño héroe será reconocido con un gesto triple de solidaridad que refleja cómo una comunidad herida puede responder con amor a un acto que simboliza la supervivencia más pura.
El nombre del niño no ha sido públicamente difundido por respeto a su privacidad, pero su historia no tardó en viralizarse tras ser relatada por vecinos y familiares que lo vieron correr hacia la casa envuelta en fuego, cargando a las pequeñas y gritando por ayuda.
“Lo único que alcanzó a agarrar antes de salvarlas fue a sus hermanitas… después solo quedó el humo”, cuenta una vecina que vio la escena desde la calle. Fue la intervención de Bomberos y rescatistas lo que permitió recuperar con vida a las mellizas, mientras que el niño —tras inhalar mucho humo— fue trasladado a un hospital, donde se recupera lentamente.
“Solo alcancé a abrazarlas”
El valor de su gesto no pasó desapercibido para autoridades locales ni para organizaciones ciudadanas. En reconocimiento a su acto desinteresado y valiente, tres instituciones distintas han anunciado regalos especiales para él: un establecimiento educacional de la zona le otorgará beca completa por dos años, una ONG enfocada en infancia le entregará un paquete de recursos educativos y psicológicos, y una fundación deportiva le hará entrega de equipo completo para practicar su deporte favorito, abriendo una puerta de futuro en medio de una catástrofe que ha arrebatado tanto.
Este reconocimiento triple no solo celebra la valentía de un niño en una circunstancia extraordinaria, sino que también desnuda una verdad incómoda: en tiempos de crisis, son los gestos humanos los que a veces ofrecen más esperanza que las cifras oficiales o los balances institucionales.
Mientras autoridades discuten peritajes, indemnizaciones y causas judiciales, en las calles de Lirquén y otras zonas afectadas se multiplican las historias de solidaridad, como la de este pequeño que no dudó en poner su vida por encima de su miedo para proteger a quienes más amaba.
Pero no todo es consuelo: la familia del niño ha enfrentado también las consecuencias materiales del incendio, perdiendo bienes y recuerdos en la voracidad del fuego. A través de campañas de ayuda, vecinos, amigos y desconocidos han comenzado a organizar colectas para apoyar no solo al niño, sino también a su núcleo familiar, debilitado por la pérdida y el trauma vivido.















