Vuelve la pelea por los combustibles. UDI acusa al Gobierno de subir rápido y bajar lento mientras el MEPCO vuelve al centro de la pelea.
El precio de las bencinas volvió a meter presión política al Gobierno.
Esta vez, no por una nueva alza, sino por una eventual baja que —según proyecciones del Ministerio de Hacienda citadas por Emol— podría superar los $100 por litro si se mantiene la actual tendencia del petróleo.
La bancada de diputados de la UDI pidió al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, modificar el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, MEPCO, para que esa rebaja llegue antes a los consumidores y no quede atrapada en los tiempos habituales del sistema.
La frase que golpea al Gobierno: rapidez para las alzas, demora para las rebajas
El emplazamiento gremialista tiene un eje simple y políticamente efectivo: el Gobierno ya habría demostrado que puede modificar los parámetros del MEPCO cuando quiere acelerar efectos en los precios. Por eso, los diputados Marco Antonio Sulantay, Alejandra Valdebenito y Mario Olavarría exigieron que esa misma voluntad opere ahora a favor de los consumidores.
La crítica fue resumida por Olavarría en una idea que puede transformarse en consigna opositora: no puede haber rapidez para las alzas y lentitud para las rebajas.
El punto no es menor. En un país donde llenar el estanque golpea directamente el presupuesto familiar, cualquier demora en el traspaso de una baja se lee como una decisión política, no solo técnica.
Hacienda ya había anunciado una baja fuerte en junio
El debate tiene un antecedente inmediato. El 18 de junio de 2026, el Ministerio de Hacienda informó una disminución de $95 por litro para la gasolina de 93 octanos, $106,7 para la de 97 octanos y $117,5 para el diésel, en el marco del MEPCO. Según la cartera, esa reducción respondió al traspaso de menores precios de paridad de importación enfrentados por ENAP.
En esa misma comunicación, Hacienda defendió que el MEPCO permite amortiguar impactos externos y cuidar el bolsillo de las familias, aunque también resguardando las arcas fiscales.
Pero esa explicación abre precisamente el flanco opositor: si el mecanismo existe para amortiguar golpes, la UDI exige que también opere con velocidad cuando el escenario internacional ofrece alivio.
ENAP no fija precios finales, pero su informe marca la pauta
La Empresa Nacional del Petróleo mantiene publicados sus informes semanales de precios estimados para combustibles, incluyendo el reporte correspondiente al período del 2 al 8 de julio de 2026.
Ese punto es clave para no confundir responsabilidades: ENAP informa precios estimados y de paridad, pero los precios finales que ven los consumidores en servicentros dependen de las distribuidoras y del mercado. Aun así, sus informes son la referencia que ordena buena parte de la discusión pública sobre bencinas, diésel y MEPCO.
El bolsillo como campo de batalla político
La discusión aterriza en un momento económico delicado. Según Emol, el exministro de Hacienda Mario Marcel vinculó el aumento de los combustibles con el deterioro de expectativas y el menor dinamismo del consumo. La misma nota recuerda que el Banco Central informó una caída de 0,9% del Imacec frente a igual mes del año anterior.
En simple: la bencina no es solo transporte. Es comercio, reparto, trabajo, inflación percibida y ánimo económico. Por eso la pelea por el MEPCO no queda encerrada en Hacienda: se instala directamente en el bolsillo de millones de personas.
El dilema de La Moneda
El Gobierno enfrenta ahora una pregunta incómoda. Si el MEPCO puede moverse para contener riesgos fiscales o ajustar alzas, ¿por qué no usarlo con la misma rapidez para adelantar una baja?
La UDI ya encontró el punto de presión. Y es uno difícil de responder con tecnicismos: cuando el precio sube, la familia paga altiro; cuando puede bajar, se le pide paciencia.
Ese es el problema político del Ejecutivo. Porque en materia de combustibles, dos semanas pueden parecer poco en una planilla fiscal. Pero para quien trabaja en auto, reparte, transporta o simplemente intenta llegar a fin de mes, dos semanas también son plata.










