Cuando la tragedia por los incendios forestales en la Región del Bío Bío ya tenía a Penco al límite, un nuevo episodio encendió aún más la indignación de la comunidad: un grupo de personas fue grabado intentando iniciar un nuevo foco de incendio alrededor de la planta eléctrica de la ciudad, según denuncias y videos difundidos en redes sociales. El hecho, ocurrido la noche del lunes, ocurrió en medio de una de las peores emergencias recientes en Chile, donde el fuego ha dejado decenas de muertos y miles de evacuados.
El video, registrado por vecinos y viralizado con la frase “¡miren la gente mala!”, muestra a varios individuos adentrándose en las inmediaciones de la planta eléctrica de Penco y huyendo cuando se percatan de la presencia de cámaras y testigos. La denuncia ciudadana fue inmediata y motivó la movilización de Bomberos, Carabineros y personal del Ejército, quienes salieron en su búsqueda para concretar detenciones y evitar que el intento de prender fuego se transformara en un foco real que pudiera agravar aún más la crisis.
Según Carabineros, un hombre de 50 años fue detenido en el sector Cancha El Cura, sorprendido con un encendedor en mano y elementos que podrían haber facilitado un incendio. El individuo, que portaba una mochila con cables de cobre, cuenta con antecedentes policiales, incluyendo hurto e infracción a la Ley de Drogas. Tras su aprehensión fue trasladado a la Tercera Comisaría de Penco y, según medios locales, se espera que pase a control de detención por el presunto delito de iniciar un incendio.
Intento de incendio en plena catástrofe
La reacción de la comunidad ha sido una mezcla de velocidad ciudadana y rechazo frontal. Vecinos calificaron el episodio como “extremadamente grave” y exigieron que se persiga penalmente este tipo de actos que, en medio de un desastre de grandes proporciones, no solo ponen en riesgo infraestructura crítica sino también la vida de los propios residentes y equipos de emergencia que trabajan sin descanso. En redes sociales, hubo quienes calificaron la acción de terrorismo incendiario, mientras otros demandaron mayor claridad sobre la identidad y motivaciones de los detenidos.
Este incidente se inserta en una tragedia mayor: las autoridades han reportado que los incendios en las regiones de Biobío y Ñuble han causado al menos 19 fallecidos y miles de evacuados, con temperaturas extremas y vientos que han dificultado el control de los siniestros. El gobierno declaró un estado de catástrofe, pero la percepción ciudadana apunta a que la gestión de esta crisis aún no logra acallar la angustia pública.
En este contexto, el intento de provocar un nuevo foco de incendio no solo encendió alarmas técnicas entre bomberos y expertos en control de fuego, sino que también abrió un debate sobre cómo se gestionan las tensiones sociales en momentos de desastre, y cómo la desinformación, la desesperación y, en casos como este, la acción deliberada pueden convertirse en ingredientes explosivos cuando una comunidad ya está al filo.















