La crisis por los incendios forestales en la Región del Bío Bío, que ya ha cobrado la vida de decenas de personas, dejó un rostro joven y doloroso en Penco: el de Álvaro Aroca, futbolista amateur de 20 años que falleció junto a su madre, Paola Bustamante, cuando el fuego consumió su hogar en el sector de Lirquén. Además de conmocionar a la comunidad deportiva local, su partida fue acompañada por una emotiva despedida de su pareja que circula en redes sociales y ha tocado la fibra de miles de usuarios.
Aroca, militante del Club Lord Cochrane de Concepción, era descrito por sus cercanos como un joven con gran pasión por el fútbol, presente desde las series juveniles hasta la segunda adulta. Paralelamente, cursaba el cuarto año de Geología en la Universidad Andrés Bello, combinando estudios y deporte con clara dedicación.
La desgarradora despedida a joven futbolista
La tragedia no solo borró un futuro prometedor, sino que también desgarró los vínculos más íntimos de su vida. En Instagram, su pareja compartió un mensaje que recorre con honestidad la agonía del duelo: “Mi monito, tu carrera te llenaba el alma, eras el mejor y hubieras sido el mejor profesional por tu gran vocación. Siempre serás el amor de mi vida, nos faltó vivir tanto, cumplir todas nuestras metas y planes juntos, no sé qué haré sin ti, eras único, mi Toti”, escribió, dejando ver cuánto impacto personal y emocional dejó la pérdida.
La historia de Álvaro y su madre, quienes no pudieron escapar de las llamas pese a intentar refugiarse junto a sus mascotas en el baño de su casa, ha sido relatada por familiares y vecinos como una de las escenas más trágicas dentro de la emergencia, reflejando tanto el avance implacable del fuego como la vulnerabilidad de quienes no tuvieron posibilidad de huir.
En el entorno deportivo, el dolor también se percibe con fuerza. El Lord Cochrane emitió un comunicado lamentando la partida de “uno de sus jugadores” y extendiendo sus condolencias a familiares y amigos, reconociendo el impacto de la tragedia en sus filas y en la comunidad futbolística amateur de la zona.
Este episodio, uno de los tantos que han marcado la temporada de incendios más devastadora en décadas, pone en perspectiva la magnitud de la crisis humana detrás de los balances oficiales: no solo se trata de hectáreas quemadas o viviendas destruidas, sino de vidas jóvenes, historias de planes futuros, relaciones profundas y sueños que se apagaron junto con las llamas.















